Salir de misión en Europa no es algo que les resulte natural a los católicos. El celo evangelizador de la Iglesia la llevó a extenderse por todos los continentes y por casi todos los países. Sin embargo, aunque cada vez se reconoce más que buena parte de Europa es hoy de facto tierra de misión, gran parte de la Iglesia sigue confiando en su base histórica o esperando a que el creciente número de conversos acuda a ella.
«Es un concepto ajeno», afirma David Hickson, director ejecutivo de Ardens. La nueva organización, sin embargo, quiere cambiar esa realidad aprovechando el creciente interés por la fe en las universidades europeas. Ardens, que arranca este año, envía misioneros católicos para «ayudar a nuestros futuros líderes a conocer a Cristo Jesús».















