Una procesión eucarística por las calles de Nueva York reunió el martes 13 de octubre a miles de participantes y curiosos, paralizó el tráfico y obligó a la ciudad que nunca duerme a detenerse, aunque solo fuera por un momento.
Organizada por el Napa Institute, la procesión comenzó con unas reflexiones del padre John Burns y del padre Gregory Pine, OP. Antes de que los participantes salieran a la calle, el obispo Joseph Espaillat, obispo auxiliar de Nueva York, celebró la misa en una catedral de San Patricio abarrotada.















