Un «bebé milagro» que nació de forma prematura, con apenas 33 semanas de gestación, disfruta ya de la vida en casa junto a su familia.
A Eve Sleigh, vecina de Birmingham, le diagnosticaron el llamado síndrome de la sangre pegajosa, conocido también como síndrome antifosfolípido, una enfermedad rara que hace que la sangre coagule con mayor facilidad. Esta afección puede provocar complicaciones en el embarazo, como la preeclampsia, y dar lugar a partos prematuros.
Cuando Eve supo que estaba embarazada de Kiyaan, comenzó un tratamiento para dar a su hijo las mayores posibilidades de sobrevivir. Recibió inyecciones de anticoagulantes y aspirina para reducir el riesgo de trombos, y se sometió a ecografías periódicas.














