El 13 de julio de 2024, el mundo estuvo, por así decirlo, a medio centímetro de una catástrofe social y económica. Si la bala del rifle de Thomas Crooks hubiera dado en el blanco y hubiera matado a Donald Trump en directo por televisión, Estados Unidos bien podría haberse precipitado a una guerra civil, con consecuencias desastrosas para el mundo entero.

Ahora que el país se prepara para unas nuevas elecciones de mitad de mandato, merece la pena detenerse a pensar qué tiene Trump para que algunos intenten matarlo mientras muchos otros estarían dispuestos a defenderlo hasta su último aliento.