La Santa Sede vuelve a examinar el caso de un sacerdote acusado de abusar de niños en un preseminario situado dentro del Vaticano, un proceso plagado de giros inesperados y de detalles escabrosos.
El caso del padre Gabriele Martinelli regresa a la justicia vaticana después de que el Tribunal de Casación de la Ciudad-Estado anulara la sentencia de 2024 que lo había condenado a dos años y medio de prisión.
La condena se le impuso por un delito de «corrupción de menores» y se refería a hechos cometidos entre el 9 de agosto de 2008 y el 19 de marzo de 2009.















