Los resultados de las elecciones de mitad de mandato han sido malos. Tal como están las cosas, los demócratas se han hecho con el control tanto del Senado como de la Cámara de Representantes. Los republicanos han perdido escaños en el Senado en Iowa, Kansas y Carolina del Sur. Lo que Trump hubiera podido lograr en los próximos dos años con una mayoría republicana quedará ya en el terreno de la especulación, y buena parte de la responsabilidad es suya.
Tanto si uno se fija en los aspectos más banales de estos últimos meses, como la promoción de la «Superinteligencia» frente a la «Inteligencia Artificial» o la construcción de un salón de baile en la Casa Blanca, como si atiende a las grandes cuestiones que dividen, como la guerra con Irán y el coste de la vida, el efecto acumulado ha sido un desplome de la confianza en Trump.















