En 1811, dos soberanos europeos se encontraban impedidos para gobernar con normalidad. El rey Jorge III había quedado incapacitado por la enfermedad, y el Parlamento nombró príncipe regente a su hijo para que reinara en su lugar. El papa Pío VII, por su parte, era prisionero de Napoleón, que lo había hecho secuestrar del palacio del Quirinal, en Roma, dos años antes. Pero la Iglesia católica no tenía príncipe regente. Pío siguió siendo papa durante todo su cautiverio y se comunicaba con el exterior mediante cartas que lograban burlar a sus guardianes franceses. No dejó de resistirse a los intentos de Napoleón de someter la Iglesia al control imperial, y en 1814 pudo por fin regresar a Roma.
8:00
¿Qué ocurre si un papa queda incapacitado?
La recuperación del papa León XIV ha traído alivio, pero su operación plantea una cuestión aún sin resolver: qué sucede cuando un pontífice ya no puede ejercer su autoridad
Luke Collins

Getty Images
Already a subscriber? Sign in
5freearticles every month
Continue reading with a free account. No card needed.
- Five free articles every thirty days, on any device you sign in on
- The Catholic Herald newsletter, every morning
- Subscribe whenever you like for everything: every article and the magazine

subscribe to the catholic herald today
Our best content is exclusively available to our subscribers. Subscribe today and gain instant access to expert analysis, in-depth articles, and thought-provoking insights—anytime, anywhere. Don’t miss out on the conversations that matter most.
Subscribe












