Esta semana culmina en la solemnidad de Todos los Santos, que cae en domingo, 1 de noviembre. Mientras nos encaminamos hacia esa gloriosa compañía, Magnificat nos ofrece numerosas pistas bíblicas sobre lo que hace a un santo, como el salmo de laudes de la página 363.
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos,
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. (Sal 1)














