Un obispo belga conocido por defender desde hace tiempo posturas heterodoxas ha afirmado que, si el Vaticano no aprueba antes del plazo que él mismo ha fijado una normativa para su propuesta de ordenar a hombres casados, supondría un «golpe mortal» para el método sinodal.
El obispo Johan Bonny, de la diócesis de Amberes, ha vuelto a defender públicamente su plan de ordenar sacerdotes a hombres casados antes de 2028. La iniciativa, que anunció en marzo, responde, según explicó, al descenso del número de clérigos.















