La devoción a san Miguel Arcángel es hoy menos visible en la Iglesia que antaño —reflejo de un cambio general en nuestra relación con los santos—, pero hay una oración que sigue muy extendida entre los católicos de tendencia tradicionalista. JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, la recordó en su reciente libro sobre su conversión:

“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio. Que Dios lo reprenda, te lo pedimos humildemente; y tú, príncipe de los ejércitos celestiales, con el poder de Dios, arroja al infierno a Satanás y a todos los espíritus malignos que vagan por el mundo para perder las almas.”