Estimado lector: en la festividad de San Miguel y Todos los Ángeles celebramos una verdad que la mentalidad moderna se resiste a aceptar: el mundo no es solo material, ni sus batallas son solo humanas. La Iglesia invoca al arcángel como defensor en esa batalla, y este número vuelve una y otra vez, desde distintas perspectivas, a lo que significa tomarse de nuevo en serio lo invisible.
Patrick Neve abre el número con la política de los ángeles y cuestiona la premisa de Madison – “si los hombres fuesen ángeles, el gobierno no sería necesario” – sobre la que se sustenta toda la concepción liberal del Estado. A partir de lo que Dionisio y Tomás de Aquino escribieron sobre las jerarquías angélicas, sostiene que los ángeles no representan una anarquía sin pecado, sino un verdadero orden de subsidiariedad, en el que los coros superiores gobiernan a los inferiores, y se pregunta qué podría enseñarle ese orden a la Iglesia de hoy.














