“Sale el hombre a su trabajo y a su labor hasta la tarde.” Sal 104:23

Pues ya caen sobre la tierra las sombras del atardecer, y el trabajo del año llega a su fin. En Septuagésima, los jornaleros fueron enviados a la viña; en Sexagésima, el sembrador salió a sembrar – aquel tiempo ya pasó; “pasó la siega, se acabó el verano,” (Jr 8:20) la vendimia ha concluido. Hemos guardado las Témporas por los frutos de la tierra, humillándonos por no ser dignos ni de la menor de las misericordias de Dios; y ahora ofrecemos su trigo y su vino como ofrenda propiciatoria, y comemos y bebemos de ellos con gratitud.