El 31 de agosto, Labouré College se convirtió en el vigesimocuarto centro universitario católico de Estados Unidos en cerrar en la última década. Otros tres centros han anunciado que cerrarán en los próximos meses.
Es un aspecto más del sombrío panorama de la educación católica estadounidense, que no ha logrado conservar el apoyo de las familias católicas, en parte porque buena parte de ella no ha ofrecido la sólida formación en la fe que estas necesitan.
Pero, en medio del declive general, está en marcha una estimulante renovación que ofrece grandes esperanzas a las familias católicas. Varios de los centros universitarios católicos de Estados Unidos más fieles a su fe, reconocidos en The Newman Guide, crecen en tamaño y prestigio. Muchas diócesis están reforzando sus colegios parroquiales, tanto en lo académico como en lo espiritual. Las familias también encuentran nuevas esperanzas en la educación católica en casa y en los colegios independientes dirigidos por laicos.














