Lamento admitir que algunos de mis compatriotas estadounidenses, que además son católicos de tendencia conservadora, suelen hacer comentarios en las redes sociales cuya vehemencia iguala a su ignorancia. Uno de ellos fue la afirmación de que el papa León —y Francisco antes que él— es comunista, una acusación surgida como reacción al llamamiento del Santo Padre a la generosidad y la amabilidad hacia los inmigrantes. De hecho, cada vez que algún católico reclama la «opción preferencial por los pobres», me estremezco al ver cómo los católicos MAGA lanzan los epítetos de «socialismo/comunismo».