Hace unos días se conoció la noticia de que un sacerdote católico en Ecuador, el padre Patricio Alfredo Sánchez Molinari, había muerto al caerle encima un gran crucifijo durante la misa. Mientras muchos expresaban sus condolencias, en algunos rincones de internet hubo quien vio la ocasión de denunciar lo que consideran idolatría católica en torno a las imágenes de Nuestro Señor y de sus santos.
Uno de ellos fue el pastor Jonathan Shelley, de la iglesia bautista Stedfast, que afirmó que Dios, «que tiene sentido del humor», había provocado el accidente, matando al sacerdote y «mandándolo directamente al infierno». (Para una respuesta más completa a sus acusaciones sobre las imágenes católicas, recomiendo este reciente vídeo de Trent Horn, de Catholic Answers). Pero este episodio plantea también una cuestión de mayor alcance: ¿por qué permite Dios que las aflicciones caigan sobre el hombre?















