La poeta canadiense Anne Carson ha sido elegida ganadora del Premio Nobel de Literatura de 2026. Para quienes no conozcan su obra, esta constituye un fiel testimonio de la época en que vivimos. La ausencia de forma y de un sentido claro, unida a un flujo de conciencia errático, logra perturbar el alma de tal manera que apenas deja dudas de que el efecto es intencionado.

The New Yorker compartió recientemente esta noticia en X/Twitter junto con un poema suyo de 2001 titulado “Stanzas, Sexes, Seductions” – en él escribe: “Mi poesía personal es un fracaso.” No destaco esta confesión, que revela una notable conciencia de sí misma, con ánimo de burla, sino para denunciar algo que creo que se ha vuelto endémico en el arte: la fealdad. Al amparo de la engañosa afirmación de que la belleza está en los ojos de quien la contempla, se ha hecho un esfuerzo concertado por poner ante esos ojos cualquier cosa salvo lo verdaderamente bello. No creo que la poesía de Carson sea un fracaso por accidente; creo que ese es el resultado buscado – triunfa precisamente porque fracasa.