Tras el reciente congreso del Vaticano sobre Amoris Laetitia el obispo noruego Erik Varden ha reafirmado la doctrina tradicional de la Iglesia que impide recibir la sagrada comunión a las parejas en situaciones “irregulares” o de pecado.
Uno de los aspectos más controvertidos del legado de Amoris Laetitia es la administración de la sagrada comunión a los divorciados que se han vuelto a casar. El papa Francisco declaró que no había “otra interpretación” del texto que la ofrecida por los obispos argentinos de Buenos Aires, que permitía comulgar a los divorciados vueltos a casar y que él mismo respaldó. Esta interpretación fue posteriormente declarada – mediante un rescripto de junio de 2017 – parte del magisterio de la Iglesia.















