Los colegios cristianos de Jerusalén suspendieron las clases el 1 de septiembre después de que las autoridades israelíes no renovaran los permisos de entrada del personal procedente de Cisjordania, lo que alteró el inicio del nuevo curso escolar para más de 8.500 alumnos.

En declaraciones a la organización benéfica católica Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el hermano Daoud Kassabry, director del Collège des Frères de Jerusalén, advirtió de que la falta de permisos para más de 70 docentes y miembros del personal de apoyo procedentes de Cisjordania ponía en peligro la educación de los alumnos.