Los obispos de Panamá han dirigido una carta a la nación tras el fuerte terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el país el 9 de octubre, en la que instan a las parroquias a convertirse en “verdaderos hogares de puertas abiertas”. Al día siguiente del seísmo, la archidiócesis de Panamá anunció la apertura de centros de recogida de donaciones para ayudar a las comunidades afectadas.

Al menos 27 personas resultaron heridas y unas 900 viviendas sufrieron daños. Tras el terremoto se registraron más de 200 réplicas. El seísmo se produjo tres días antes de un simulacro nacional de evacuación por terremoto que estaba previsto celebrar.