Un sacerdote que acudió al lugar del accidente ferroviario ocurrido el 28 de octubre en Toledo, en el que murieron 69 personas, ha contado que «cogió el coche y se fue directamente allí». El padre Fernando Fernández de Bobadilla ha descrito la situación «verdaderamente terrible» que presenció mientras impartía la absolución general y ayudaba a los sanitarios a socorrer a los heridos.
El siniestro se produjo en Urda cuando un tren de alta velocidad embistió por detrás a otro que se encontraba detenido; entre ambos convoyes viajaban 544 personas. Entre los fallecidos figuran la exministra Fátima Báñez y la saltadora de longitud Julieta Gallego, de 24 años.















