Mientras la Iglesia se prepara para la misión, los fieles deben guardarse de caer en la tentación del «aquí no». Muchos católicos reconocen que tenemos demasiadas infraestructuras y pocos fieles, y que es necesario reorganizarlas – es decir, cerrar iglesias y fusionar parroquias –. Pero cuando se trata de perder nuestra propia iglesia o parroquia, la reacción es inequívoca: «en mi barrio, no» (NIMBY). Los cambios son aceptables, siempre que se hagan en otra parte.
Esta actitud refleja algunas de las posturas que han provocado crisis de vivienda en Europa, el Reino Unido y Estados Unidos. Los propietarios han invertido mucho en sus inmuebles y quieren que esa inversión dé sus frutos, algo comprensible si se tiene en cuenta que, para muchos, la vivienda es su principal activo económico.














