Una persona se ha suicidado tras ingerir los fármacos letales para el suicidio asistido que quedaron sin usar cuando su pareja murió en el hospital sin tomarlos, según un informe del Gobierno de Victoria.
El informe, publicado a principios de este mes, señala que el ‘Voluntary Assisted Dying Review Board’ de Victoria, Australia, no halló “ninguna prueba” de que algún aspecto del procedimiento de eutanasia y suicidio asistido o de la dispensación de los fármacos letales contribuyera al suicidio no previsto de la pareja.












