Más de seis meses después de verse obligados a abandonar sus hogares, los cristianos del Líbano rezan para que la cosecha de aceitunas de este año les permita regresar, según su párroco.
Los vecinos de Alma Al-Chaab, una aldea del sur del Líbano, esperan que la próxima cosecha ponga fin a su exilio y a sus dificultades para sobrevivir.
El corepíscopo maronita Maroun Ghafari, párroco de Alma Al-Chaab, declaró a la organización católica Aid to the Church in Need (ACN): “Sin la providencia divina, las familias desplazadas habrían muerto de hambre.”












