Encabezada por el obispo Athanasius Schneider, la peregrinación anual de la misa tradicional a Roma ha encontrado este año una oposición especialmente dura, después de que la Secretaría de Estado interviniera para impedir que el Vaticano acogiera actos de la peregrinación.

La peregrinación Ad Petri Sedem (antes Summorum Pontificum), que celebra ya su decimoquinta edición, atrae a Roma a católicos de todo el mundo, unidos por el amor al papado y a la misa tradicional. Este año más de un millar de fieles llegaron a Roma para tomar parte en los tres días de peregrinación por distintas iglesias y basílicas de la Ciudad Eterna.