Si una semana es mucho tiempo en política, en el Vaticano puede dar también para muchísimo. No es que la maquinaria burocrática se acelere hasta trabajar con un ritmo profesional o diligente, sino que, pese a la parsimonia de la Curia romana, la actividad puede multiplicarse igualmente.

Hace apenas una semana, la Iglesia seguía con expectación la recuperación del papa León tras su operación de cáncer de pulmón. Siete días después, el Pontífice está de vuelta en el Vaticano y continúa con su agenda diaria casi como si su breve ingreso hospitalario no hubiera existido.