Comunión, inculturación, «sinización» y diálogo fueron las palabras clave de un destacado congreso celebrado hoy en Roma con motivo del centenario de la consagración de los primeros obispos chinos.

La Iglesia prosigue su misión rezando para que Dios «custodie el tesoro de la comunión eclesial, fuente fecunda de bien y de paz para todos». Con estas palabras concluía el videomensaje de León XIV a un congreso celebrado el jueves en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma.

Bajo el título «El rostro de la Iglesia universal en China: cien años de la consagración de los primeros obispos chinos», el congreso rememoró la consagración, en 1926, de seis obispos chinos por parte del papa Pío XI, quienes habían viajado a Roma para recibir la ordenación episcopal de manos del pontífice.