Varios camiones cargados con 600 cajas de ropa de abrigo, mantas, ropa de cama y alimentos han partido de Roma rumbo a Ucrania dentro de una «iniciativa solidaria» destinada a ayudar al país a sobrellevar el invierno. El arzobispo Luis Marín de San Martín, limosnero pontificio, que se encuentra de visita en Ucrania, afirmó que los donativos reflejan una «profunda sensibilidad ante el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas ucranianos».

La iniciativa, que recogió aportaciones de los empleados de la Santa Sede entre el 22 y el 24 de octubre, se organizó en colaboración con la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano. Ucrania afronta una situación crítica ante la llegada del invierno, tras la intensificación de los ataques rusos contra sus infraestructuras.